El café de Napoleón

El café de Napoleón

Hay indicios históricos de que Napoleón Bonaparte era aficionado al café en general. Lo solía tomar regularmente, especialmente durante sus campañas militares. Le gustaba fuerte, sin azúcar, y se decía que lo consideraba estimulante.

La isla de Santa Elena y su varietal

La isla de Santa Elena es una remota y pequeña isla volcánica ubicada en el océano Atlántico Sur. Fue descubierta el 12 de mayo de 1502 por el almirante portugués João da Nova, quien desembarcó en la actual Jamestown y construyó una capilla. Durante más de 80 años, los portugueses mantuvieron en secreto su ubicación, utilizándola estratégicamente como punto de abastecimiento para sus viajes entre Europa y Asia, especialmente para reparar sus naves procedentes de las Indias Orientales.

Es muy probable que Napoleón consumiera café durante su exilio en la isla, en Longwood House (1815–1821), puesto que vivía con ciertas comodidades proporcionadas por los británicos y es muy posible que tuviera acceso al café local. Aunque se desconoce si el café de Santa Elena era o no su favorito, la tradición local y algunas fuentes promocionales modernas han usado su figura para destacar la historia del café isleño.

El proceso de este café es lavado, gracias a los abundantes manantiales de la isla. El secado es muy largo debido a la alta humedad en este lugar del Atlántico; tarda unos 4 meses en secarse, a diferencia de los 4 o 5 días que se tarda en otros países productores. La floración tiene lugar de diciembre a abril, y la cosecha entre octubre y febrero.

En cuanto al perfil en taza, destaca por su brillante acidez, buen equilibrio y cuerpo, un magnífico bouquet sin sabores enmascarados, agradables notas frutales y florales, entre las que destacan los cítricos, y un final de caramelo. Es un perfil que recuerda fuertemente sus orígenes yemeníes.

Un poco de historia

Santa Elena dejó de ser dominio portugués en 1588, cuando el explorador inglés Thomas Cavendish hizo escala durante su circunnavegación del mundo. A partir de entonces, la isla comenzó a recibir visitas frecuentes de barcos ingleses y holandeses. En 1633, los holandeses intentaron anexarla, lo que motivó a la Compañía Inglesa de las Indias Orientales a establecer una presencia permanente en 1659 y fortificar la isla.

La administración de la isla permaneció en manos de la Compañía de las Indias Orientales hasta 1834, cuando pasó al control directo de la Corona británica. Uno de los episodios más conocidos de su historia ocurrió en 1815, cuando Napoleón Bonaparte, tras su derrota definitiva, fue exiliado en Santa Elena por los británicos. Vivió en Longwood House, una residencia aislada en el interior de la isla, donde murió el 5 de mayo de 1821.

Actualmente, Santa Elena es un territorio británico de ultramar con una población de alrededor de 5.000 personas, mayoritariamente de origen inglés, africano y chino. Su aislamiento geográfico la convierte en uno de los lugares más remotos del planeta. Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, es el puerto continental más cercano, a 2.720 km al sureste.

Hasta hace poco, Santa Elena no tenía aeropuerto y solo era accesible por mar, a través del Royal Mail Ship St. Helena, operado por Curnow Shipping Ltd. desde Falmouth, Cornualles. Este aislamiento ha preservado su historia, cultura y ecosistema únicos.

En 1733, la Compañía de las Indias Orientales introdujo en Santa Elena granos de café Arábica Borbón de Punta Verde, traídos desde Mocha, Yemen, por el capitán Philips a bordo del barco Houghton. Este grano, conocido como Green Tipped Bourbon Arabica, es raro y delicado, y requiere un proceso cuidadoso desde la cosecha hasta el tostado.

En la última década, el café de Santa Elena ha ganado reconocimiento mundial por su calidad única, cautivando a los conocedores por su sabor sutil y exclusivo.

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